viernes, 3 de julio de 2009

La mujer en la muralla - Alberto Laiseca


Es fácil, o mas común, es dedicarse a la historia que todos estudiamos en la secundaria, la America y Europa. Quién no sabe de Napoleón, ¿cuántas novelas lo tienen en cuenta?, ¿cuántos escritores hay como Stendhal y Tolstoi que dedicaron años de su vida a recopilar con exactitud eso que los marcó?. Laiseca vuelve la vista sobre el oriente, su filosofía, su cultura, y el proceso de construcción de lo que hoy denominamos China, y que antes no era más que un inmenso solar dividio por las guerras.
Sin olvidar su humor morboso y el sexo, nuestro atípico erudito crea personajes casi tan humanos como los que pudieron habitar los parajes que describe. De una forma sencilla y amena nos introduce en un mundo ajeno a casi todo occidental, a un país que no siempre fue lo mismo que ahora, pero que no ha olvidado su crueldad y parece estar destinado a la falta de paz debido a su grandeza.
La historia no es sólo la parabola de el inhumano emperador Ch'in Shih-Hwang Ti, su desafortunada historia filial, genialidad militar y la titánica empresa de La muralla china. Paralela a la vida del emperador y su carrera de dominación cuenta la historia de Lai Chu, un sabio piadoso y leal que trata de sobrevivir de la forma más cautelosa a la furia de Hwang Ti frente a las verdades que este le intenta mostrar en un fallido intendo de re-humanizacion. A esto se le suma (Cosa que Faucault hubiera usado para su analisis del poder) las luchas entre las sectas tan vigentes en esa epoca como lo eran el Taoismo, el Confucionismo y tantas más que nacian continuamente, para morir, o reinar. En esta microfísica del poder, en la que las pequeñas relaciones definían la vida del imperio no quedan afuera los eunucos, sirvientes castrados y rencorosos, que no tienen el más mínimo reparo para conspirar y ganar un poco de poder, como bien lo demuestra el eunuco Tchao Kao y sus ancias de dominar, desde las raices comunicacionales, a todo el imperio (pues los sirvientes, como siempre, lo saben todo).
Esta novela es, sin duda, una obra maestra. Con un estilo único Alberto Laiseca se consagra como ese atípico erudito que le falta a la literatura Argentina. "La mujer en la muralla" es un libro obligatorio para todo aquel que busque originalidad y calidad dentro de la literatura argentina y sus escritores contemporaneos.

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