lunes 6 de julio de 2009

El silenciero - Antonio Di Benedetto


El silenciero
“Su aventura es metafísica, aunque resulte ajena a todo lo que sea filosófico, porque usted la teje, y especialmente en la cabeza, con sutiles elementos, a partir de nada.” El silenciero.

Al leer esta novela no pude hacer más que recordar la prosa diáfana de Albert Camus y la novela que bien le valió el premio nobel, “El extranjero”. Al igual que Mersault, meditabundo y taciturno, el anónimo protagonista de “El silenciero” vive envuelto por una aventura metafísica. Su lucha es contra eso que está en todos lados, y a veces hasta en el silencio: el ruido. Esta batalla épica contra ese enemigo omnipresente envuelve la vida de nuestro protagonista de forma tal, que solo vive en torno a la posibilidad de evitarlo.
Por otro lado, oponiéndose a la lógica del personaje principal, encontraremos a Besarión. Reflexivo y dialéctico, este personaje encarnará la conciencia liberadora de la novela. Aunque ingenuo vive en busca de una señal que lo libere del absurdo, antes que eso se entregará a la vida, y aceptará el juego. Sin lograr apaciguar la locura del narrador, Besarión hará lo posible por desligarlo de su aventura metafísica.

Podríamos clasificar esta novela como una obra existencialista. El silenciero nos dice que la vida no es nada más que las elecciones consecutivas de cada uno, pero aun así hay algo de lo que es imposible escapar: El absurdo. No hay lazos, no hay reciprocidad entre los hechos. Así como cada elección define al protagonista anónimo de esta novela, y esto para él tenga algún valor, al no poder cumplir su meta, cada elección termina tomando un valor nulo.

Antonio Di Benedetto nos regala, con esta novela, una pieza de enorme valor literario y filosófico. Es una de esas voces argentinas sumergidas en el tiempo que necesitan salir a la luz y empezar a ser leídas por toda persona que disfrute de las buenas letras.

viernes 3 de julio de 2009

La mujer en la muralla - Alberto Laiseca


Es fácil, o mas común, es dedicarse a la historia que todos estudiamos en la secundaria, la America y Europa. Quién no sabe de Napoleón, ¿cuántas novelas lo tienen en cuenta?, ¿cuántos escritores hay como Stendhal y Tolstoi que dedicaron años de su vida a recopilar con exactitud eso que los marcó?. Laiseca vuelve la vista sobre el oriente, su filosofía, su cultura, y el proceso de construcción de lo que hoy denominamos China, y que antes no era más que un inmenso solar dividio por las guerras.
Sin olvidar su humor morboso y el sexo, nuestro atípico erudito crea personajes casi tan humanos como los que pudieron habitar los parajes que describe. De una forma sencilla y amena nos introduce en un mundo ajeno a casi todo occidental, a un país que no siempre fue lo mismo que ahora, pero que no ha olvidado su crueldad y parece estar destinado a la falta de paz debido a su grandeza.
La historia no es sólo la parabola de el inhumano emperador Ch'in Shih-Hwang Ti, su desafortunada historia filial, genialidad militar y la titánica empresa de La muralla china. Paralela a la vida del emperador y su carrera de dominación cuenta la historia de Lai Chu, un sabio piadoso y leal que trata de sobrevivir de la forma más cautelosa a la furia de Hwang Ti frente a las verdades que este le intenta mostrar en un fallido intendo de re-humanizacion. A esto se le suma (Cosa que Faucault hubiera usado para su analisis del poder) las luchas entre las sectas tan vigentes en esa epoca como lo eran el Taoismo, el Confucionismo y tantas más que nacian continuamente, para morir, o reinar. En esta microfísica del poder, en la que las pequeñas relaciones definían la vida del imperio no quedan afuera los eunucos, sirvientes castrados y rencorosos, que no tienen el más mínimo reparo para conspirar y ganar un poco de poder, como bien lo demuestra el eunuco Tchao Kao y sus ancias de dominar, desde las raices comunicacionales, a todo el imperio (pues los sirvientes, como siempre, lo saben todo).
Esta novela es, sin duda, una obra maestra. Con un estilo único Alberto Laiseca se consagra como ese atípico erudito que le falta a la literatura Argentina. "La mujer en la muralla" es un libro obligatorio para todo aquel que busque originalidad y calidad dentro de la literatura argentina y sus escritores contemporaneos.